Montevideo, 20 de abril de 2026– En la tarde de este lunes se presentaron los resultados de la evaluación del Programa de Atención Integral en Salud a Trabajadoras Sexuales de la Intendencia de Montevideo(PAITRAS), una iniciativa que aporta a la transformación de la atención de salud a trabajadoras sexuales (cis y trans) bajo un enfoque de derechos humanos. El estudio revela que el 92% de las usuarias valora positivamente el trato recibido, consolidando un modelo de "atención amigable" que trasciende el control sanitario para abordar la salud integral y mental.
La presentación de los resultados técnicos del estudio a cargo de las investigadoras Cecilia Alonso y Vanessa Anfitti, con el seguimiento de Juan José Meré (UNFPA), dio paso a mesas de diálogo que integraron diversas perspectivas: desde la conducción política de Viviana Repetto (Secretaria General de la IM), Graciela Villar (Desarrollo Social) y Virginia Cardozo (Salud), hasta la gestión técnica de Leticia de los Santos, Mercedes Pérez y Tania Sachi. El intercambio se enriqueció con la visión directa de la sociedad civil y colectivos de trabajadoras sexuales representados por Mariana Arsuaga (OTRAS) y Antonella Fiallo, quienes validaron el impacto del programa en territorio.
Para el UNFPA, el PAITRAS demuestra que la articulación entre el gobierno local, la academia y la sociedad civil es la vía para cumplir la promesa de no dejar a nadie atrás, garantizando servicios de salud libres de estigma y discriminación.
Evidencia para el cambio: Una mirada integral desde las usuarias y los equipos de salud
La evaluación liderada por Cecilia Alonso y Vanessa Anfitti se basó en una metodología que combinó las experiencias de las mujeres cis, trans y personas no binarias que ejercen el trabajo sexual, con la visión técnica de los equipos de salud de las policlínicas de la IM. Esta muestra dual permitió confirmar que el PAITRAS ha logrado romper la barrera del "carné sanitario" administrativo para dar paso a un modelo de "atención amigable". Los hallazgos destacan que el 92% de las usuarias califica la atención como excelente, subrayando la importancia de sentirse escuchadas y respetadas en su identidad y dignidad, un factor que aumenta drásticamente la adherencia a los controles preventivos.
Por otro lado, el estudio revela que, para los equipos de salud, el programa ha funcionado como una herramienta de sensibilización y formación continua. Los profesionales reportaron una mejora significativa en sus capacidades para abordar la salud sexual y reproductiva desde una perspectiva de derechos, reduciendo el estigma y mejorando la calidad del diagnóstico. Los datos muestran que el enfoque integral ha permitido detectar no solo necesidades de salud física, sino también demandas de salud mental y apoyo social, consolidando a las policlínicas como espacios de referencia seguros donde la salud se ejerce como un derecho humano fundamental, libre de toda forma de violencia institucional.
